Una noche fría cansado de estar en casa cogí el coche y me fui al bar más lejano. Allí me encontré con unos amigos y empezamos a beber. Después de bastantes copas, cada vez que yo le miraba veía un animal diferente. Mire el reloj y vi que era muy tarde, entonces decidí volver a casa.
Borracho, entre en el coche, aunque tropezando. Entonces un objeto frió, como el hielo, se apoyo en mi nuca, al principio pensé que era imaginación mía, ya que había bebido mucho, pero empecé a asustarme pues escuche un ruido parecido al de una pistola. Le dije que se llevara lo que quisiera pero nadie me contestaba. No entendía nada, los dos estábamos inmóviles, pero de repente comprendí lo que pasaba: al salir del coche el enganche del cinturón de seguridad se había enganchado en el reposacabezas.